jueves, 28 de noviembre de 2013

La que se aVECINA.

No son ni las 21h y ya os escribo cenada, en pijama y con la reunión de vecinos hecha (Que ahora os cuento, por cierto). Creo que ya puedo decir que soy una austríaca de verdad, de las que comen a las 12 y cenan a las 7. Empiezo a entender a esta gente, con el frío que hace y lo temprano que anochece la vida es diferente.
Esta foto que os dejo aquí abajo es de ayer por la tarde que quedé con mi tandem María, mi amiga Theresa y otras amigas suyas (Aclaraciones para quien no sepa/no se acuerde: Un tándem es una quedada que haces con alguien de otra nacionalidad para practicar el idioma de cada uno... y yo quedo con María, una chica de aquí de Viena que tiene un nivelazo de Español y me ayuda con mi alemán. Y Theresa es la chica que hizo el Erasmus en Barcelona y que me presentó a María).
Pasamos la tarde en un mercadillo nuevo que yo no había visto y lo pasé genial porque conocí a chicas nuevas, vimos paraditas de decoración navideña y comimos y bebimos cosas típicas. Probé una especie de patata con cebolla y pimienta, un dulce caliente con azúcar glass y mermelada y el famoso Punch. El otro dia os hablé del Glüwein, que era el vino caliente... pues ayer me enseñaron el Punch: La base es ron, y puedes pedirlo de naranja, de frambuesa, de manzana... Calentito y muy rico. Les pedí a las chicas que me hablasen alemán para educar el oído y aunque me lo tenían que traducir casi todo a inglés después, estoy contenta.

Y en cuanto a hoy, el gran acontecimiento ha sido la reunión de vecinos. Podríamos titularlo "Se atormenta una vecina" o "La que se avecina", porque esto es un cachondeo. Nos llegan notas de la agencia "amenazando", y con razón, de que la residencia debe estar limpia y cuidada o subirán el alquiler y los responsables pagarán multa. Así que hemos hecho una reunión de vecinos. Hemos hablado de que alguien ha vomitado las paredes del baño, de que la cocina no está limpia, de que desaparece comida de la nevera... ¡Pero nadie ha sido! Estamos todas alrededor de la mesa y todas igual de indignadas diciendo "¿Por favor, quién puede ser así?". Pues chicas... ¡Alguna de nosotras, tatatacháááán!. Y la verdad es que todo el mundo tiene pinta de majo, así que yo tampoco sabría decirte quién roba leche y pasteles a las demás.





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