Bueno, bueno... Se me acumulan las cosas que explicar. Eso es bueno.
Ayer fui con Marta y sus padres, que están de visita, al museo de arte nacional (Kunsthistorisches Museum). No es que no me gustara, pero sé poquito de arte (Lo justo que estudiamos en Bachillerato), y no conocía casi nada. Mucho Rubens, eso sí. Y la parte egipcia también es curiosa de ver. Después tomamos un Punsch de gengibre y limón en Museumsquartier. Esto del Punsch se está volviendo algo ya rutinario en mi vida...
Hoy el día ha empezado bastante perro, me he levantado tarde, he pasado apuntes, he estado cosiendo mi mantel de navidad... y luego ya me he puesto las pilas. He salido con María, mi Tandem austríaca, a una manifestación y luego al mercado de Rathaus (Adivinad qué hemos bebido... Síííí! Punsch! Esta vez de fresa) y a casa de una amiga suya a cenar una especie de crêpes que ellos llaman palanschiken o algo así (Si lo leen se partirán de risa, porque no es exactamente así...). Os explico primero lo de la manifestación, vayamos por partes que me lío. Era una manifestación por los recortes de educación, porque aquí también empiezan a llegar. Me ha explicado María que el gobierno quiere aprobar el día 18 una reforma laboral para los profesores, y que se intentará evitar con la manifestación de hoy y otra el día 16. Esta reforma permitiría que los profesores puedan dar una asignatura que no es la suya y de la cual no tienen ni idea, entre muchas otras cosas. También quieren aumentar las horas de trabajo de los profesores, y éstos se quejan aunque cobrarían más, porque no quieren que la calidad de la educación baje. Prefieren seguir cobrando como hasta ahora y no trabajar más horas. Ésto último me ha impresionado mucho, porque en España nos suben las horas igual pero sin subirnos el sueldo.... Y no veo que nadie pudiese decir "No, gracias. No quiero cobrar más porque ya me está bien las horas que trabajo y no necesito más. Además, quiero que mi trabajo sea de más calidad". Para que veais la situación de un país y del otro... Ha sido una gran experiencia ir a una manifestación austríaca.
Mientras paseábamos por Rathaus María me ha contado que el día 6 de diciembre (mañana) Sant Nicolás trae a los niños un saco con manzanas, nueces, naranjas, frutos secos... aunque en los últimos años se le ha añadido pequeños juguetes y algunas chocolatinas. Y que en contraposición de éste Sant Nicolás, en el que los niños creen tan fervientemente como en España en los Reyes Magos, el día anterior viene Krampus. San Nicolás trae regalos a los niños buenos, y Krampus castiga a los malos. Por la calle se pueden ver hombres disfrazados de Krampus con aspecto algo demoníaco y con cadenas y campanas (Yo no he visto a ninguno). María me ha regalado un Krampus de chocolate y me ha hecho mucha ilusión.
Después en casa de sus amigos (¡Acordaos de quitaros siempre los zapatos en una casa austríaca!) hemos hecho los crêpes y he podido escuchar alemán aunque yo no lo he hablado. ¡Y he conocido a un austríaco que hablaba español con acento argentino porque estuvo en Argentina de Erasmus! Era súper gracioso. También me han enseñado que relacionan mucho las bengalas con la navidad (Cosa que nosotros no, para nosotros las bengalas son para San Juan), y hemos encendido unas cuantas alrededor del árbol. Muy bonito. Y cómo no... luego a beber punsch casero. Pero yo a eso ya no me he quedado, porque mañana tengo clase.
¿No dicen que no te puedes ir a dormir sin saber nada nuevo? Pues yo ya me puedo acostar para tres días, que he aprendido mucho hoy...



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