No he podido escribir antes porque en la residencia no hay Wifi hasta mañana noche. Creo que os dejé cuando estaba en la recepción del hotel sin habitación y sin llaves del piso... Bueno, finalmente las conseguimos y a las 23h entramos a casa. La primera impresión de la residencia es que era un poco cutre, pero teniendo en cuenta que pedimos la más barata tampoco podíamos quejarnos. Era un edificio un poco viejo y no había recepción ni nada, simplemente las chicas residentes (una turca, una india, una húngara y una ucraniana) que nos explicaron un poco las "normas" del piso (sacar la basura, limpiar y eso). Parecían majas, pero no muy unidas entre ellas. Cada una parece que va a su bola y que se relacionan poco. Son habitaciones dobles (yo la comparto con Anna, por suerte) bastante grandes y limpias, y para cada cuatro habitaciones (o sea, en cada piso) hay un lavabo también bastante decente y una cocina. La cocina no es que esté mal, pero no estamos acostumbradas al olor de la comida que es muy diferente a la nuestra. Compartimos nevera y congelador (hay un papel donde está dibujado y escrito qué trozo le toca a cada una), y hay taquillas para guardar todo lo demás. La verdad es que, aunque sea poco acogedora y me falte espacio en la nevera, conforme pasan las horas estoy más a gusto y más cómoda en la residencia. No está tan mal. Además hemos descubierto que tiene gimnasio! Ya no hace falta pagar los 400 euros que nos pedía aquel gimnasio! También tenemos sala de televisión (aunque no tengo intención de ir, porque es muy rara), lavanderia y una sala de ordenadores que no conseguimos abrir.
La noche que llegamos caímos redondas en la cama (sin almohada, por cierto!) y por la mañana quedamos con Omar, un chico asturiano que está aquí solo, para ir a informarnos a la oficina donde tenemos que empadronarnos para demostrar que vivimos aquí y así poder acceder a un contrato de móvil y a una cuenta bancaria. Una vez informados, decidimos ir al Ikea a comprar todo lo que nos hiciese falta, y ahí pasamos prácticamente todo el día. Fue una odisea llegar porque estaba lejísimos (pillamos metro y el bus 87) pero equivocandonos varias veces. Comimos allí, y compramos velas, un nóridco (20 euros solo, y abriga un montonazo!), sábanas, cojín, vasos de colores, platos, perchas, vajilla para no usar la que hay allí... en fin, todo eso que hace falta y que además hace que la casa quede más "kuki". Y la verdad es que la habitación ya tiene otro color.
Por la noche fuimos a tomar algo a un bar y a dar una vuelta, y acabamos visitando el parque de atracciones de la famosa noria (Aun no sé cómo se llama). Nos acostamos tarde, de forma que nuestro único plan de hoy ha sido venir a hacer la compra grande al super y viciarnos al ordenador. El supermercado, que está en nuestra misma calle, es Spar y hay de todo, incluso algunas cosas de la misma marca que consumo en Barcelona.
Comprando hemos descubierto que en el centro comercial hay wifi gratis, así que hemos comido y nos hemos venido aquí con el portátil. Igual suena muy freak, pero son tantas las ganas de comunicarte con los tuyos, de colgar fotos, de contaros en el blog cómo va todo... :)
Y nada, esta noche vamos a una fiesta que se llama "La caña de España". El nombre no promete demasiado, pero puede estar entretenido. Ya os contaré.
Bis Bald!
No hay comentarios:
Publicar un comentario