Es realmente un caos, porque en Barcelona nos aceptaron las asignaturas que haríamos en Viena pero sin mirar los horarios, y ahora resulta que se solapan muchas clases. Así que nada... a pasar horas haciendo y deshaciendo la matricula hasta que baje la virgencita y nos cuadre. Papel, boli, subrayador, ordenador, calculadora y mucha paciencia...
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