El día de hoy se ha presentado majo, buena temperatura y solete. Así que hemos decidido aprovecharlo e ir a visitar el Palacio de Schönbrunn, que era la residencia de verano imperial. Y no veas con el palacete, 1000 habitaciones (Solo enseñan 40, aunque pagando un pastizal que no hemos pagado) y un montón de jardines y zonas verdes. Es precioso, tanto verde con el contraste de las flores de colores... Para lo que sí hemos pagado es para los laberintos. No son nada del otro mundo, son laberintos, pero siempre hace gracia pasar ahí un rato y reírte cuando te das cuenta de que llevas un rato dando vueltas sobre tí mismo.
Hay también una montañita que hay que ir subiendo, y desde arriba se ve toda la ciudad; son las vistas de la foto de abajo.
Muy recomendable, es súper relajante sentarte arriba del todo en el césped y contemplar el paisaje sin pensar en nada más.
Y bueno, la tarde no ha sido tan divertida pero también ha tenido lo suyo: La gran aventura de poner la lavadora por primera vez, añadiéndole que las instrucciones estaban en alemán. Mi madre al Whatsapp me ha ido ayudando, y la vecina me ha enseñado a pagar porque funciona de una forma complicadisima, pasando la tarjeta del banco con una opción llamada Quick. Y luego ha venido Mireia, mi amiga "granaína" que aún no tiene el Quick y no puede lavar en su residencia, y como yo ya era una experta he podido ayudarle.
Nada más por hoy!




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